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El cementerio de Praga o como algunos buscaron argumentar la razón del antisemitismo 28 febrero, 2011

Posted by skiken in Libros.
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Hola amigos, hoy toca un libro que tiene mucha tela que cortar “El Cementerio de Praga” de  Umberto Eco . Esta vez  el autor nos presenta  a un personaje Simonini que desde las primeras palabras nos puede causar repulsión y en lo personal mucha lástima y curiosidad. Todo gira alrededor de las conjuras varias que se desarrollaban en la Europa del siglo XIX precedentes todas ellas al declive de algunas de las monarquías absolutas que llenaban el mapa político y a los trágicos y vergonzosos acontecimientos que plagaron la primera mitad del siglo XX. No por esto hablamos de una novela histórica ni mucho menos, es más bien una novela sarcástica donde no deja títere con cabeza en cuanto a personajes históricos se refiere incluyendo a Garibaldi, Freud, Dumas, etc.

El personaje principal Simone Simonini es un turinés del ottocento criado en una familia burguesa con un abuelo con un sentimiento de odio absoluto a los judíos y una fe ciega por los jesuitas los cuales fueron los encargados de su educación privada. El resultado es un hombre misógino y absolutamente aterrado por las mujeres a las que desprecia, con una desconfianza a los judíos que no tiene del todo claro el por que pero es lo que debe de tener y que al crecer, de forma fortuita, se convierte en notario especializado en crear  documentos “originales” de dudosa legalidad y más tarde en espía de numerosos bandos. Su trabajo más importante es un documento que prueba la malignidad de los representantes de las principales comunidades judías del mundo reunidos todos ellos en el cementerio judío de Praga, pero le pasa a este personaje algo importante, tiene “Lagunas temporales” que no consigue explicar de forma racional y lo que podríamos llamar un alter ego  en la figura del abate Dalla Piccola.

No he podido dejar de  pensar que muchas personas en el siglo XX y lo que es más triste, en la actualidad, piensan que los hechos aquí narrados y las confabulaciones mundiales a las que se hacen referencia son reales, por ejemplo podríamos tomar algunos de los discursos del Caudillo, donde los judíos y masones (que en la práctica son lo mismo, servidores del demonio) solo buscaban con sus conjuras derrotar a los buenos gobernantes cristianos e instaurar sus creencias y formas de vida, y claro, el libro ha levantado polémicas y para muestra este artículo de  La Vanguardia y estas puntualizaciones hechas en La Razón. Repito, no es un libro histórico, es de un humor muy negro donde se retrata lo peor de nosotros mismos y eso hay que tenerlo en cuenta, pero tampoco debemos restarle importancia a muchas de las frases que se ponen en boca de personajes históricos por que lamentablemente  si que fueron dichas por ellos. Gran parte de la población europea a sido sistemáticamente empujada al antisemitismo y al racismo, sentimiento este muchas veces fomentado por la Iglesia Católica en muchos y variados discursos y encíclicas a lo largo de su historia, no en vano ocurrió la limpieza étnica en la Segunda Guerra Mundial en un clima social general de “hacer la vista gorda” ante la suerte de los judios europeos.

Un apartado: aunque algunos capítulos fueron un poco cuesta arriba en su lectura, en lo general me ha gustado la novela y  no puedo dejar de referirme a las descripciones de una ciudades que me han hecho especial ilusión: Turin. En este mismo blog he hablado mucho de Torino y uno de los lugares que más disfruté de esta ciudad fue precisamente el Caffe al Bicerin el cual ha sido perfectamente descrito por Eco y el cual no puedo dejar de citar aqui.

Excitado por aquella efervescencia, que el abuelo y mi padre, aun por opuestas razones, hasta entonces me habían ocultado, llegueme hasta uno de los lugares legendarios de la Turín de aquel entonces. Vestido de jesuita, y disfrutando con malicia del estupor que levantaba, iba yo al Caffè al Bicerin, cerca del Santuario de la Consolata, a tomarme ese vasito con protección y asa de metal, con su aroma de leche, cacao y otras fragancias. Todavía no sabía que del bicerin escribiría Alejandro Dumas, uno de mis héroes, algunos años más tarde; pero en el curso de mis no más de dos o tres incursiones a aquel lugar mágico, aprendí todo sobre ese néctar, que derivaba de la bavareisa, aunque claro, si en la bavareisa, leche, café y chocolate están mezclados y dulcificados con sirope, en el bicerin los tres ingredientes se sirven en capas separadas y muy calientes, de modo que se pueden pedir tres variedades, pur e fiur, con café y leche; pur e barba, café y chocolate, y ’n poc ’d tut, con los tres ingredientes.

La beatitud de aquel ambiente con el marco exterior de hierro, los carteles de anuncio a los lados, las columnillas y los capiteles de fundición, las boiseries interiores decoradas por espejos, las mesillas de mármol, la barra detrás de la cual sobresalían los botes, con su perfume de almendra, de cuarenta tipos distintos de peladillas… Me gustaba sentarme a observar sobre todo los domingos, porque la bebida era el néctar de quienes, habiendo ayunado para prepararse a la comunión, buscaban consuelo al salir de la Consolata; el bicerin también era muy solicitado en tiempos de ayuno cuaresmal, puesto que el chocolate caliente no se consideraba comida. Hipócritas.

Delicioso, me encanta la descripción de Eco, un piamontés de pro y es lo que en la actualidad podemos encontrar en el encantador café 🙂 y no sigo más por que el solo recordar el Bicerin me ha hecho comerme dos trufas que tenía abandonadas desde navidades…

Hasta la próxima

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Comentarios»

1. Bitacoras.com - 28 febrero, 2011

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Hola amigos, hoy toca un libro que tiene mucha tela que cortar “El Cementerio de Praga” de  Umberto Eco . Esta vez  el autor nos presenta  a un personaje Simonini que desde las primeras palabras nos puede causar repulsión y e…..

2. Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya - 6 marzo, 2011

[…] Actualizados : El cementerio de Praga o como algunos buscaron argumentar la razón del antisemitismo Cáceres: mi escapada invernal Libros y sus personajes en las pantallas – V Parte: Agatha […]


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